• La vuelta al entrenamiento tras un obligado parón por lesión

    Te encuentras en un estado de forma brutal, haces alguna marca personal o, si eres ya de los «viejos», aunque no hagas marcas personales, consigues un rendimiento grandioso. Y, de repente, ¡zas!, aparece una lesión inesperada que te hace tener que parar.

    Curiosamente muchas veces las lesiones aparecen en el momento en el que mejor nos encontramos. Tiene su lógica: has entrenado duro (y bien, al menos desde el punto de vista aeróbico) y por eso te encuentras así de fuerte, pero claro, has pagado el precio de ese entrenamiento duro al atravesar la delgada y difusa línea entre lo duro y lo excesivo. Digo difusa porque el cuerpo parece no seguir una lógica en cuanto al momento en que aparece una lesión: en otras ocasiones pasadas has entrenado duro y no te has lesionado. Con lógica vuelves a entrenar igual de duro pero esta vez sí te lesionas. Nuestro cuerpo es una maquinaria tan sumamente compleja que lo que un su momento pareció que pudimos resistir, ahora no ha sido posible. Y en muchos casos influyen varios factores: no recuperar adecuadamente (bien de una sesión, bien de un microciclo o de un ciclo completo), entrenar como cuando teníamos 10 ó 20 años menos, y NO trabajar la fuerza, al menos con la dedicación necesaria. De nada sirve hacer una sesión de fuerza y luego no volver a hacer otra hasta 10 días después.

    Si tras volver de un parón de sólo un par de semanas o más necesitamos algo de paciencia para recuperar el estado de forma, imaginaos si se trata de una lesión de larga duración (varios meses). En cualquier caso, debemos escuchar a nuestro cuerpo y retomar los entrenamientos «desde la base». Y la base quiere decir rodar suave. Todo el que vuelve de una lesión tiene el deseo de volver al estado de forma previo lo más rápido posible, lo cual es peligroso porque puede hacer que entrenemos más fuerte de lo debido a la vuelta, lo que a su vez seguramente tendrá dos efectos negativos: posible recaída en la lesión y, si no es así, ralentización en la ganancia de forma.

    Pongamos un ejemplo: un corredor tiene una lesión que le hace estar parado un mes. Ese corredor, antes de la lesión, hacía correctamente sus sesiones aeróbicas suaves en torno a 5:30/km en llano a unas 140PPM. Ahora se ha recuperado y con lógica le han dicho que vuelva al entrenamiento con calma. Sin embargo, ahora ocurre que corriendo «sólo» a 6:00/km, ya está en 140PPM, y que para ir a aquellos 5:30/km se pone en más de 150PPM.

    El error en el que este corredor podría caer es en querer seguir haciendo sus rodajes suaves a 5:30/km. No, ese, a día de hoy, no es su ritmo de rodar suave porque está en 150PPM, totalmente fuera de zona. Si persiste en ello, lejos de ganar forma rápidamente, que es su deseo, ralentizará el proceso. Su ritmo de rodar suave actual es el que está correlacionado con esas 140PPM, así que sus primeros rodajes tras su vuelta a las zancadas, si tienen que ser a 6:00/km, así deben ser.

    Tengamos en cuenta que la FC es el mejor indicador del nivel de esfuerzo del que dispone un popular. Para este corredor, en torno a esas 140PPM es su esfuerzo para trabajar la base aeróbica, y puesto que la base aeróbica es lo principal para un corredor de fondo, y exclusivamente debe ser ese al regresar de una lesión, pues tendrá que correr al ritmo que dicte esa FC, sea el que sea. Afortunadamente el cuerpo tiene memoria, y, si respeta esta premisa, para cuando quiera darse cuenta volverá a estar en 5:30/km para esas 140PPM.

    Cierto es que, cuanto más tiempo está un atleta parado, más forma pierde, pero incluso en casos de lesiones de larga duración de varios meses, siempre que nos hayamos recuperado bien de ella, seguro que volvemos a recuperar la forma. Pero hay que hacerlo con paciencia.

  • Llegando al verano en óptimo estado de forma

    Aunque todas las entradas están enfocadas al grupo de entrenamiento, en esta quiero compartir los resultados obtenidos en carreras populares durante los pasados meses de mayo y junio. A los 50 años, aún mantengo estado de forma suficiente como para seguir consiguiendo podios en carreras populares, donde los ganadores suelen ser corredores a los que saco una media de entre 15-20 años, y todo eso no es más que el fruto de un entrenamiento planificado y adecuado a mi edad. Con esta filosofía de adaptar el entrenamiento a la edad trabajo con mi grupo de corredores, tratando de no forzar «la máquina» con ellos, ya que, en la mayoría de los casos, mis atletas también son veteranos.

    Soy consciente de que con 50 «tacos» ya no puedo entrenar como cuando tenía 30, ni siquiera como cuando tenía 40, así que toca adaptar el entrenamiento, y aún así los resultados de momento no distan demasiado de cuando tenía aquellas edades. Evidentemente soy consciente de que dentro de 10 años la cosa habrá cambiado, y de que mientras vamos cumpliendo años debemos ir adaptando las dosis de entrenamiento-descanso a la edad presente, y esa es la vía para prolongar la vida deportiva todo lo posible, mientras al mismo tiempo mantenemos un buen rendimiento.

    Carrera Proyde-La Salle 10km (Griñón, 19-4-26): 1er clasificado.

    Carrera Club Amigos 10km (Alcorcón, 30-5-26): 3er clasificado.

    Legua Nocturna de Ugena (5-6-26): 4º clasificado, 1º veterano.

    Ruta091 6km (Leganés, 14-6-26): 3er clasificado.

    TerraSur Moraleja de Enmedio 5,7km (21-6-26): 2º clasificado.

    Carrera Nocturna El Viso de San Juan 4,7km (27-6-26): 1er clasificado.

    Como se puede ver, todas las carreras han sido de 10km o menos, ya que una vez que acaba la temporada y los objetivos «grandes», en este caso, de primavera, lo suyo es mantenerse activo en carreras de distancia corta, donde podemos «explotar» nuestras capacidaces aeróbico-anaeróbicas, después de haber trabajado en primavera para ir bien por lo «alto», es decir, en distancias más largas. Y, una vez tenemos encima el verano, «reiniciamos», para dar tregua a nuestro organismo, y volvemos a empezar a entrenar disminuyendo volúmenes e intensidades. Pero, salvo lesión o necesidad inapelable, EN VERANO NO SE DEJA DE ENTRENAR.

  • Entrenar en verano

    Estamos en plena época estival, y en estas semanas la intensidad de los entrenamientos ha disminuido, y también el volumen. En nuestro grupo de entrenamiento estamos ya sentando las «bases» para los objetivos de otoño. Algunos de nuestros corredores tienen puesta la vista en el Maratón Maratón de Málaga, otros en el de San Sebastián, y otros en diversos medios maratones a disputarse en torno al mes de noviembre. Hay quienes buscan mejorar su marca en 10km, y quienes se han unido recientemente y sólo buscan ir poniéndose en forma -aunque doy por hecho que al final acabarán corriendo alguna carrera de 10km dentro de algunos meses-.

    A día de hoy, nos estamos centrando en hacer rodajes suaves: uno un poquito más largo el fin de semana, y otro más corto entre semana, pero de momento con kilometrajes bajos. También estamos metiendo algo de «chispa» a las piernas con un controlado corto -que el calor aprieta y no es lo adecuado alargarlo más de la cuenta– y con sesiones de cuestas, aunque también con volumen bajo (pocas repeticiones). A esto le añadimos dos días de entrenamiento de fuerza (con movilidad previa) a la semana, uno el día del rodaje corto y otro el día de las cuestas, y un día de ejercicios de técnica y reactividad, coincidiendo con el día de controlado.

    Como ya comenté a los corredores, este mes de julio estamos empezando el ciclo de entrenamiento «desde muy abajo», para no sobrecargar el cuerpo y que poco a poco vaya generando las adaptaciones necesarias para cuando el calor se vaya y vengan entrenamientos más duros. Por tanto, no es lo adecuado dejar de entrenar del todo en verano, ni siquiera aunque sea sólo un mes, porque luego llega septiembre y queremos recuperar rápidamente lo perdido por no haber entrenado. Otro caso es dejar de entrenar una semana porque en un destino vacacional se nos haga difícil. No pasa nada, porque en una semana apenas se pierde forma, pero, en líneas generales, hay que seguir entrenando en verano; suave, pero seguir haciéndolo, para que septiembre no sea más que una continuación a lo trabajado en julio y agosto, y no suponga un sobreesfuerzo por querer recuperar la forma rápidamente tras uno o dos meses sin entrenar. Volver en septiembre con la ansiedad de recuperar la forma rápidamente puede ser peligroso porque de este modo aumenta el riesgo de lesión y sobreentrenamiento.  

  • Medio Maratón de San Lorenzo de El Escorial y 10km NorteSur

    Una buena representación de nuestro grupo de entrenamiento ha participado hoy en el medio maratón más duro de la Comunidad de Madrid: El Medio Maratón de San Lorenzo de El Escorial. A un perfil con unas rampas terribles, se le ha añadido el calor del primer fin de semana del verano, aunque, a juzgar por las temperaturas de estas últimas semanas, podemos afirmar que el verano se ha adelantado un mes.

    No era día para marcas personales, ni siquiera para acercarse a ellas, pero sí para pasarlo bien en la mejor compañía y celebrándolo después como debe ser para reponer fuerzas. Y es que aquí no sólo somos compañeros de fatigas sino amigos.

    Por otro lado, nuestro gran atleta Ángel no quiso perderse el que es ya un clásico en el calendario madrileño de junio: los 10km de la Carrera Norte-Sur. Bravo por él y por todos los que nos habéis representado hoy. A por más kilómetros.

  • ¿Correr por ritmo o por frecuencia cardíaca?

    ¿Correr por ritmo o por frecuencia cardíaca?

    Una de las dudas más comunes que surgen entre aquellos que quieren llevar un entrenamiento metódico  es la siguiente: ¿debo correr atendiendo al ritmo o atendiendo a la FC?

    Pues la respuesta es que depende de qué tipo de entrenamiento se vaya a realizar.  En primer lugar, cabe decir que cada corredor debe saber dónde están sus umbrales o distintas intensidades de entrenamiento, tanto en FC como en ritmo en llano asociado a esa FC. Sin conocer estas intensidades, que podemos obtener haciendo un simple test de ritmos, no podremos asegurarnos de que cada sesión de entrenamiento se esté realizando correctamente.

    Los rodajes suaves, en los que el objetivo es fomentar la base aeróbica y la actividad mitocondrial, deben hacerse por FC. Por una razón muy sencilla: si se hacen así, nos aseguramos de que en todo momento estamos en la zona de esfuerzo adecuada. Hay que tener en cuenta que cuando se inicia cualquier rodaje el ritmo es lento, y necesitaremos unos pocos km para encontrar “ritmo crucero”.  Por tanto, nuestra FC al comenzar será baja, y debemos dar tiempo para encontrar ese ritmo y ese momento en que la FC se estabiliza, y no superarla.

    En un rodaje normalmente se recorre un trazado que difícilmente es llano por completo. Incluso hay ciertos entrenamientos, sobre todo muy al principio de temporada, que consisten en rodajes por zona de toboganes, con recorrido elegido adrede para tal fin. En cualquier caso, al transcurrir por zonas que no son del todo llanas o en días en los que sopla el viento y nos puede dar de cara o de espaldas, ir por ritmo es un error, ya que si tratamos de mantener el mismo ritmo en condiciones desfavorables (pendiente, aunque sea leve, o viento en contra) que mantenemos en zonas llanas o de perfil favorable, nuestro esfuerzo se verá incrementado, y entonces habrá momentos en los que ya no vamos “rodando suave”. Así que lo suyo es ir vigilando la FC con nuestro pulsómetro para asegurarnos de que no nos pasamos, sea cual sea el ritmo que llevemos. Cierto es que si eres un corredor experimentado, tendrás tanto dominio de la percepción de esfuerzo que podrás mantenerte en “zona de rodaje” casi sin necesidad de mirar pulsómetro, pero mejor tenerlo siempre ahí para confirmar de vez en cuando que todo es correcto.

    En ritmos controlados, que idealmente deben hacerse en zonas lo más llanas posible, también debemos atenernos a la FC. Al igual que en los rodajes suaves, si te mantienes dentro de la FC correcta, sabes que estás trabajando a la intensidad adecuada. Y el ritmo ya sale solo, prácticamente sin tener que atender a él. Los ritmos controlados se hacen en distancias considerables, habitualmente de 5km para arriba, en un solo bloque o en dos o tres fracciones si ya son bastante largos, y con un calentamiento de carrera previo. Al ser distancias relativamente largas, a pesar del retardo de la FC cuando inicias el entrenamiento, a ésta le da tiempo de sobra para llegar al nivel adecuado, y ahí es donde debemos mantenerla estable, para no hacer un esfuerzo mayor de lo debido, en el que la acidosis metabólica se dispara más allá de lo deseado. No sería incorrecto tampoco atender al ritmo, pero siempre y cuando las condiciones bajo las que hacemos el controlado sean ideales: terreno totalmente llano, sin viento, sin calor excesivo (éste dispara la FC para mantener la refrigeración), etc. Aunque adicionalmente es recomendable tener controlada la FC.

    En entrenamientos interválicos (las famosas y a veces erróneamente llamadas “series” en plural), que deben realizarse sí o sí en zona totalmente llana (salvo si expresamente se entrenan cuestas), la FC ya no puede ser la guía sobre la que entrenamos. La razón se puede deducir de lo explicado anteriormente: la FC va con retardo respecto del ritmo, y es posible que ésta no llegue a niveles realmente altos nada más que al final del intervalo, sobre todo al principio de una serie de ellos.

    Por ejemplo: 6×1000, rec 2’. Estamos hablando de una serie (en singular) de seis intervalos de 1km con 2 minutos de recuperación entre ellos. Al hacer el primer mil, probablemente sólo lleguemos a FC de alta intensidad al final de mil, o puede que ni eso. Recuperamos y vamos al segundo mil. Pasa lo mismo, aunque seguramente aquí la FC al final ya ha subido a nivel de alta intensidad. En el último, la FC ya se puso en un nivel alto al poco de iniciarlo como consecuencia de la acumulación de acidosis y fatiga, pero aún así el retardo está ahí. Por lo tanto, aquí no tratamos de mantener una FC estable, porque si lo intentamos, el intervalo ya ha terminado y toca recuperar, con el consiguiente descenso de FC. En consecuencia, lo adecuado es atender al ritmo. Los corredores experimentados y que se conocen bien son capaces de hacer una serie de intervalos todos en tiempo similar, sin necesidad de ir mirando el cronómetro. Eso lo da la experiencia y conocerse a uno mismo.